En el proceso de construcción personal
resultan relevantes las interacciones de niños y niñas con el medio, el creciente control
motor, el desarrollo de la conciencia emocional, la constatación de sus
posibilidades y limitaciones, el proceso de diferenciación de los otros y la
independencia cada vez mayor con respecto a los adultos.
La identidad es una de las resultantes del conjunto de
experiencias que niños y niñas tienen al interaccionar con su medio físico,
natural y, sobre todo, social. En dicha interacción, que debe promover la imagen
positiva de uno mismo, la autonomía, la conciencia de la propia competencia, la
seguridad y la autoestima, se construye la propia identidad. Los sentimientos
que desencadenan deben contribuir a la elaboración de un concepto personal ajustado,
que les permita percibir y actuar conforme a sus posibilidades y limitaciones,
para un desarrollo pleno y armónico.
Se atenderá asimismo al desarrollo de la afectividad
como dimensión esencial de la personalidad infantil potenciando el
reconocimiento, la expresión y el control progresivo de emociones y
sentimientos. . La comprensión y el control de las emociones puede resultar
imprescindible para nuestra integración en sociedad, pero si esta falla, nos
convertiremos en personas inadaptadas, frustradas e infelices.
El
conocimiento, comprensión y control de las emociones, es por tanto vital, pues
éstas nos permiten adaptarnos, comunicarnos y desenvolvernos en sociedad.
Además, no debemos olvidar que la emoción es fiel compañera de la motivación,
el motor de la consecución de objetivos. La comprensión de las emociones nos
permitirá también controlarlas y tolerarlas
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